FAQ
Preguntas frecuentes
Estas FAQ sobre visualización inmobiliaria responden a las dudas más habituales de las promotoras y clientes que trabajan con nosotros.
Muchas dudas se resuelven también leyendo los testimonios
¿Para qué tipo de cliente trabajáis?
Para promotoras inmobiliarias que necesitan comercializar viviendas antes de que puedan visitarse y entienden la visualización como parte de la venta, no como un trámite del lanzamiento.
También trabajamos con arquitectos que quieren defender bien su proyecto ante el promotor.
Nuestro trabajo tiene sentido cuando existe un valor que el comprador todavía no puede tocar.
¿Para quién NO sois?
Para quien busca principalmente el presupuesto más barato, o necesita simplemente unas imágenes para «tener algo» con lo que salir al mercado.
Tampoco somos la opción lógica si ya tienes toda la estrategia visual resuelta y solo necesitas capacidad de producción al menor coste.
No intentamos ser el estudio adecuado para todos. Y está bien.
¿Trabajáis solo con promociones de lujo?
No. Trabajamos con promociones que necesitan comunicar bien su valor, sea cual sea su posicionamiento.
Lo que cambia de una a otra no es la calidad del trabajo:
son los argumentos.
Una promoción no necesita ser de lujo para tener orientación, terraza, distribución, ubicación, vistas o una forma de vida que convenga explicar bien.
Precisamente por eso no trabajamos con una receta única.
Ya tengo renders. ¿Podéis valorar si necesito hacer algo más?
Sí, y es lo sensato: partir de lo que existe y comprobar qué argumentos están cubiertos y cuáles no.
Si el material cumple su función, no hay ninguna razón para repetirlo. No partimos de la conclusión de que tengas que rehacerlo todo.
Podemos partir de tus renders previos sin empezar desde cero aplicando el Nivel 1.
¿Cómo sé que unas mejores imágenes van a ayudarme a vender?
No podemos prometer que un render venda una vivienda. También influyen el producto, el precio, la ubicación y el trabajo comercial.
Lo que sí hacemos es trabajar sobre una variable que sí puedes controlar:
qué entiende y qué percibe el comprador antes de poder visitar nada.
Después de más de 300 promociones sabemos que no todas las imágenes ayudan igual.
Por eso primero decidimos cuáles necesitas y después las producimos.
¿Por qué trabajáis solo con 8 proyectos al año?
Porque entender cada promoción, definir el criterio y acompañar la producción exige tiempo.
Aumentar mucho el volumen obligaría a cambiar la forma de trabajar.
Preferimos limitar el número de proyectos antes que convertir esto en una cadena de producción.
También tiene una ventaja para ti: sabemos con bastante precisión qué capacidad tenemos disponible y no aceptamos fechas imposibles.
¿Trabajáis con clientes fuera de Zaragoza?
Sí. Buena parte del proceso se desarrolla a distancia y la comunicación es directa durante todo el proyecto.
Hemos trabajado para clientes de todo el mundo, entre ellos HOK en Saint Louis y César Pelli en Santa Mónica. No vernos en persona nunca ha sido un obstáculo.
¿Y si lo único que necesito son cuatro renders?
Encontrarás muchas empresas que te hagan cuatro renders, y no hay nada malo en ello.
Nosotros hemos decidido trabajar de otra manera. No vendemos imágenes por unidades: intentamos resolver un problema de comunicación y comercialización, y para eso necesitamos trabajar con imagen y vídeo dentro de alguno de los tres niveles.
Si de verdad solo necesitas cuatro renders, es probable que haya opciones más adecuadas que GAYARRE.
¿Dais formación sobre marketing inmobiliario?
No está entre nuestros planes.
Sí publicamos criterio de forma regular. Si quieres recibirlo, está el Club VIP.
¿Qué son los tres niveles?
Tres puntos de partida distintos, no tres calidades.
Nivel 1: ya tienes imágenes y queremos ver hasta dónde podemos llevarlas.
Nivel 2: vas a producir desde cero y todavía no has tomado decisiones caras.
Nivel 3: enseñar bien la promoción no es suficiente y hay que trabajar sobre lo que mueve al comprador.
No es cuestión de subir de nivel. Es cuestión de empezar donde está tu promoción.
¿Quién decide el nivel?
Lo proponemos nosotros después de la primera reunión, cuando sabemos qué promoción tienes, qué material existe y en qué punto de la comercialización estás.
No es algo que elijas de una tabla antes de que hablemos.
Ya tengo renders y no estoy contento. ¿Tengo que empezar de cero?
No necesariamente. Para eso existe el Nivel 1.
Si las imágenes tienen una base aprovechable, trabajamos directamente sobre ellas: materiales, iluminación, decoración, ambiente y sensación de vida. Con postproducción e inteligencia artificial podemos obtener piezas nuevas e incluso vídeo, sin volver a modelar la promoción entera.
Primero vemos qué material tienes. Después sabremos hasta dónde puede llegar.
¿El Nivel 3 es solo para promociones de lujo?
No. El Nivel 3 tiene que ver con la ambición comercial, no con la etiqueta de precio.
Puede tener sentido en una promoción de precio medio que necesita venderse rápido y en una de cuatro millones donde el valor percibido es crítico. Cambia el comprador, cambian sus problemas y cambia la historia.
El mecanismo es el mismo: que primero se reconozca y después vea la promoción con otros ojos.
¿El Sistema G está incluido en los tres niveles?
Sí, siempre. No es un extra que se pueda quitar del presupuesto.
Lo que cambia entre niveles no es si aplicamos el método, sino la profundidad de la intervención y el punto donde empieza.
¿Los tres niveles incluyen imagen y vídeo?
Sí. Lo que cambia es el alcance y el punto de partida.
Las referencias son 12 imágenes y en torno a un minuto de vídeo en Nivel 1;
24 imágenes y unos dos minutos en Nivel 2;
36 imágenes, unos cuatro minutos de vídeo cinematográfico y cápsulas para redes en Nivel 3.
Son referencias de escala. El alcance definitivo se cierra en la propuesta.
¿Qué es exactamente el Sistema G?
El proceso que aplicamos antes de producir nada para decidir a quién tenemos que convencer y qué necesita ver esa persona.
Analizamos la promoción, identificamos el comprador prioritario y convertimos las características del proyecto en argumentos visuales.
Primero decidimos qué debe comunicar la promoción. Después encendemos las máquinas.
¿En qué consiste?
Cuatro pasos:
- Definir el cliente ideal. Qué tipo de comprador tiene más sentido para tu promoción.
- Decidir qué mostrar. Qué valora, qué teme y qué necesita ver antes de avanzar.
- Decidir cómo mostrarlo. Qué imágenes, vídeos o piezas ayudan a entender mejor el valor del proyecto.
- Optimizar para persuadir, no para decorar. Cada pieza tiene que hacer un trabajo concreto.
El formato llega el último. Nunca el primero.
¿Qué recibo del Sistema G?
Un dosier con el comprador prioritario definido, qué le motiva, qué frenos puede tener, qué hay que hacer visible y en qué no merece la pena gastar tiempo ni presupuesto.
Ese criterio también te sirve fuera de nuestro trabajo:
web, anuncios, dossier comercial y argumentario de tu equipo de ventas.
¿Por qué definir un comprador ideal si yo quiero vender a todo el mundo?
Porque hablar visualmente a todo el mundo suele acabar en una comunicación que no resulta especialmente relevante para nadie.
Una misma terraza puede significar vida familiar, representación, privacidad, descanso o inversión según quién la mire.
Elegir un comprador prioritario no impide que compren otros. Sirve para que alguien sienta con mucha más fuerza que esa vivienda está hecha para él.
¿En qué datos os basáis?
En la información disponible sobre la promoción, el producto, la ubicación, los precios, la competencia y el perfil de demanda.
Con eso construimos una hipótesis razonada.
El Sistema G no pretende adivinar quién firmará cada vivienda. Pretende evitar que las decisiones visuales se tomen por gusto personal.
Cuanta mejor información tengamos, menos espacio dejamos a la intuición.
¿Y si mi departamento de marketing ya tiene definido al comprador?
Mejor. No necesitamos sustituir un trabajo bien hecho.
Partimos de esa información, la contrastamos con las necesidades visuales de la promoción y la convertimos en decisiones concretas sobre qué mostrar y cómo.
Marketing y visualización deberían estar contando la misma historia.
¿Esto no retrasa un trabajo que antes empezaba directamente con los renders?
Añade una decisión al principio para evitar muchas decisiones arbitrarias después.
Saber qué espacios importan, qué sensación buscamos y qué función tiene cada pieza permite producir con una dirección mucho más clara.
Empezar a producir muy pronto no significa terminar antes.
¿El Sistema G sirve solo para elegir renders?
No. El criterio que sale de ahí mantiene la coherencia en vídeo, 360, web, anuncios y el resto de material comercial.
Nosotros nos ocupamos de traducirlo a la visualización que producimos, pero la lógica va más lejos.
Cuando sabes qué argumentos importan, puedes repetirlos en toda la comunicación.
¿El Sistema G garantiza vender más caro o más rápido?
No. Nadie serio puede garantizar el resultado comercial de una promoción solo por sus imágenes: producto, precio, mercado, financiación, ubicación y fuerza comercial también cuentan.
Lo que sí trabajamos es cómo percibe el comprador el valor antes de conocer físicamente la vivienda.
¿Puedo contratar solo los renders y olvidarme del Sistema G?
Si buscas únicamente producción visual, probablemente haya estudios más adecuados.
Nuestra forma de trabajar consiste precisamente en tomar esas decisiones antes de producir.
No es un extra decorativo añadido al presupuesto: es la razón por la que no empezamos preguntándote qué cámara quieres.
¿Cuánto cuesta trabajar con GAYARRE?
No hay tarifa única porque no todas las promociones necesitan las mismas piezas ni tienen la misma complejidad.
El presupuesto depende del nivel, del número y tipo de imágenes, del vídeo, del 360, de las necesidades de modelado y de los formatos de entrega.
Primero determinamos qué tiene sentido producir y después lo valoramos.
¿Puedo hacerme una idea de la inversión antes de hablar contigo?
Sí. Hay una herramienta de orientación de inversión en la web que, con unas cuantas preguntas sobre tu promoción, te devuelve una horquilla aproximada.
No es un presupuesto. Sirve para saber si estamos en el mismo orden de magnitud antes de sentarnos.
¿Sois más caros que otros estudios de renders?
Probablemente sí, si comparas únicamente cuánto cuesta producir una imagen.
Nosotros empezamos antes:
decidimos qué necesita ver el comprador y qué piezas merece la pena producir.
No competimos por ser el estudio que hace más renders por menos dinero.
Si quieres comparar inversión y no precio por imagen, hablemos de tu promoción.
¿Podéis darme un precio por render?
Podemos valorar cada proyecto, pero un precio aislado por render dice poco cuando una promoción necesita modelados, complejidad o usos completamente distintos a otra.
Además, varias imágenes del mismo espacio comparten trabajo y reducen el coste unitario.
Preferimos darte un precio real para tu caso antes que una cifra que después haya que matizar.
¿Qué incluye exactamente el presupuesto?
Lo que acordemos para tu promoción:
piezas, alcance, formatos, proceso de revisión, calendario y cualquier necesidad específica.
La intención es que antes de empezar sepas qué vamos a producir y bajo qué condiciones. Lo que no tenga sentido dejar ambiguo, se deja por escrito.
¿Cómo se paga?
En tres pagos:
10% para reservar la fecha en nuestro calendario,
40% para empezar la producción y
50% para la entrega del trabajo terminado.
Los dos primeros son condición para arrancar, junto con la propuesta firmada y la documentación completa.
Estamos valorando varias ofertas. ¿Podéis enviarnos la vuestra?
Hacemos ocho proyectos al año, así que no podemos atender todas las peticiones que recibimos.
Si buscas una oferta para comparar con otras, necesito hablar contigo antes de enviarla.
No por hacerme el interesante: sin saber qué promoción tienes, cualquier cifra que te dé será falsa.
Si eres tú quien decide, cierra una reunión y lo vemos.
¿Existe garantía de devolución si no me gusta el resultado?
No hay garantía de devolución, y tampoco hace falta.
El proyecto se valida por fases: revisamos las decisiones importantes cuando todavía son fáciles de cambiar, no cuando está todo terminado.
El objetivo es que al final no haya sorpresas porque las decisiones importantes ya estén aprobadas.
¿Cómo es vuestro proceso de trabajo?
Reunión para entender tu caso, propuesta con el nivel que creemos que necesitas, arranque con la información completa, Sistema G para definir comprador y argumentos, producción, dos rondas de revisión y entrega.
Sin intermediarios en ningún paso.
El detalle completo está en la página de proceso de trabajo.
¿Qué necesitáis para empezar?
El proyecto suficientemente definido, planimetría, descripción de materiales y acabados, vegetación y referencias fotográficas.
Te enviamos una checklist detallada para que no falte nada.
Empezar con información incompleta cuesta más tiempo y más dinero a los dos.
¿Podemos empezar aunque el proyecto todavía esté cambiando?
Podemos estudiarlo, pero producir sobre decisiones arquitectónicas inestables genera correcciones, retrasos y costes evitables.
Los trabajos que esperan a estar bien definidos acaban antes que los que empiezan con información incompleta. Parece paradójico y no lo es.
¿Quién es el interlocutor durante el proyecto?
Lo decides tú. Normalmente participan el arquitecto, el promotor y nuestro equipo.
Lo importante es que las decisiones lleguen a quien las ejecuta sin deformarse por el camino.
Menos intermediarios también significa menos malentendidos.
¿Cuántas rondas de revisión incluye?
Dos, y una tercera cuando realmente hace falta.
Además el proyecto se valida por etapas, de modo que los cambios importantes se resuelven antes de llegar al montaje final.
La revisión más barata es siempre la que se hace en el momento correcto.
¿Se pueden hacer cambios después de la entrega?
Sí, siempre que sea técnicamente posible, pero implican trabajo nuevo y coste adicional.
Precisamente por eso validamos antes. La entrega final debería confirmar decisiones, no volver a abrirlas.
¿Cuándo empezáis exactamente?
Cuando se cumplen tres condiciones:
propuesta firmada,
los dos primeros pagos realizados y
documentación completa en nuestro poder antes de la fecha pactada.
Cumplidas las tres, empezamos en la fecha acordada. Sin excepciones. A cambio, tampoco las hacemos con los plazos de entrega.
¿Hacéis trabajos solo de modelado 3D?
Sí. Cuéntanos qué necesitas y te decimos si tiene sentido hacerlo con nosotros.
¿Qué grado de definición tienen vuestros modelos?
El máximo que el proyecto justifique.
El detalle en el modelado no garantiza por sí solo una buena visualización, pero sin él es imposible conseguirla.
Ya tengo el modelo 3D del arquitecto. ¿Podéis utilizarlo?
Podemos estudiarlo, aunque tener un modelo no significa que esté preparado para producir imágenes comerciales.
Hay que comprobar geometría, nivel de detalle, materiales, organización y compatibilidad con nuestro flujo de trabajo. Si es aprovechable, perfecto.
Si no, te explicaremos por qué.
Lo importante es no construir el presupuesto sobre un ahorro que luego no existe.
¿Y si no tenéis en vuestra librería el mobiliario que necesito?
Nuestra librería es amplia y cubre la mayoría de necesidades.
Si necesitas piezas concretas que no estén, se modelan a medida con un coste adicional acordado antes de empezar.
¿Cuánto tardáis?
Depende del proyecto y del número y complejidad de las piezas. No damos un plazo universal porque sería poco fiable.
El calendario concreto se establece en la propuesta, antes de empezar.
Si tienes una fecha comercial inamovible, esa debería ser de las primeras cosas que nos digas.
Tengo que lanzar la promoción en una fecha concreta. ¿Llegáis?
Lo comprobamos antes de aceptar el encargo.
Trabajar con ocho proyectos al año nos permite saber qué capacidad tenemos realmente disponible.
Preferimos decir que no antes que prometer un plazo que no podamos cumplir.
¿Qué es lo que más suele retrasar un proyecto?
Cambios arquitectónicos durante la producción, información incompleta y decisiones que deberían haberse cerrado antes de empezar.
Por eso insistimos tanto en preparar bien el arranque. Una semana bien utilizada al principio ahorra varias después.
¿Cumplís los plazos?
A lo largo de 37 años, el 98% de nuestros trabajos se ha entregado en la fecha comprometida.
El 2% restante estuvo condicionado por falta de información para terminar el proyecto.
Por eso somos pesados al principio: cuando llegue el momento de lanzar tu campaña, no queremos ser nosotros quienes la retrasen.
¿Cuántas imágenes necesito para mi promoción?
No existe un número correcto para todas las promociones. Depende de cuántos argumentos distintos haya que enseñar: exterior, salón, terraza, vistas, zonas comunes, dormitorio, cocina o cualquier elemento realmente decisivo.
Trabajamos con un mínimo de 12 imágenes. A partir de ahí, cada imagen adicional debería tener una razón para existir.
¿Cuantas más imágenes contrate, mejor se venderá la promoción?
No necesariamente.
Doce imágenes bien elegidas pueden ser más útiles que treinta que enseñan prácticamente lo mismo.
Cada pieza debería tener una función:
captar atención, explicar un espacio, mostrar una vista, resolver una duda o hacer imaginable una forma de vida.
Preferimos justificar cada pieza antes que llenar una galería.
¿A qué resolución entregáis las imágenes?
Normalmente en 4K, suficiente para la mayoría de usos digitales y comerciales. Cuando el soporte lo exige podemos llegar hasta 16K.
Lo importante es saber antes dónde vas a utilizar la imagen. No necesitas pagar píxeles que nunca vas a ver.
¿Cuesta lo mismo una imagen interior que una exterior?
No necesariamente, porque el coste depende más de la complejidad que de si estamos dentro o fuera.
Un interior muy detallado puede exigir más trabajo que un exterior sencillo, y también al revés.
Por eso preferimos presupuestar el proyecto real y no una tarifa abstracta por tipo de imagen.
¿Puedo usar la misma imagen en web, portales, publicidad y una valla?
La misma imagen puede servir de base, pero no siempre conviene entregar exactamente el mismo archivo.
Una web, Instagram, un portal, una presentación comercial y una valla tienen proporciones y necesidades distintas.
Por eso preguntamos dónde se va a utilizar cada pieza antes de producirla.
¿Qué diferencia hay entre un render y una planta comercial 3D?
El render intenta que el comprador vea y sienta un espacio.
La planta comercial intenta que lo entienda: cómo se relacionan habitaciones, circulaciones y mobiliario.
Una despierta deseo. La otra elimina dudas.
¿Qué aporta una planta comercial si ya tengo los planos del arquitecto?
El plano técnico está hecho para definir el proyecto. La planta comercial está hecha para que lo entienda quien va a comprarlo.
Distribuciones, proporciones, mobiliario y relación entre espacios se comprenden sin obligar al comprador a interpretar simbología arquitectónica.
Si algo cuesta entenderlo, cuesta más comprarlo.
¿Qué es exactamente una imagen Viva?
Una imagen que aparentemente está quieta pero contiene pequeños elementos en movimiento.
Ese contraste llama la atención sin convertir la pieza en un vídeo.
Funciona especialmente bien en web y comunicación digital. Cuando todo lo demás está quieto, un movimiento bien elegido se nota.
¿Cuándo tiene sentido un 360 en lugar de más renders?
Cuando la libertad de explorar el espacio aporta más que otra vista elegida por nosotros.
Es especialmente útil para compradores a distancia o para viviendas cuya distribución necesita comprenderse recorriéndola.
No es un sustituto universal del render: cada formato resuelve una pregunta diferente.
Podemos producirlos hasta 16K cuando se requiere.
¿Hacéis imágenes para concursos de arquitectura?
Sí, y llevamos décadas haciéndolo para arquitectos de distintos países. Sabemos qué necesita cada tipo de jurado y cada formato de presentación.
¿Necesito un vídeo si ya voy a tener buenas imágenes?
Las imágenes son excelentes para detenerse en momentos concretos del trato comercial; el vídeo añade recorrido, ritmo, relación entre espacios y una experiencia mucho más cercana a entrar en la promoción.
Un vídeo tiene que añadir algo, no repetir las imágenes con música.
¿Qué puede enseñar un vídeo que no pueda enseñar un render?
Cómo se relacionan los espacios. El paso del exterior al interior, la llegada a la terraza, la continuidad entre cocina y salón, la relación con las vistas o la escala de las zonas comunes se entienden de otra manera cuando hay recorrido.
Además puede incorporar personas, ambiente, sonido y ritmo.
Un buen vídeo no enseña más metros cuadrados: hace más imaginable vivirlos.
¿Cuánto debería durar?
Lo suficiente para contar lo que hay que contar y ni un segundo más.
El número de espacios, la complejidad de la promoción y el canal de difusión condicionan la duración.
No diseñamos primero una duración y después intentamos rellenarla.
Sí hay un suelo: por debajo de 60 segundos no da tiempo a construir un argumento visual que funcione, así que ese es nuestro mínimo.
Primero decidimos la historia. Luego cuánto tarda en contarse.
¿En qué resolución se entrega el vídeo?
Normalmente en 1080p Full HD, y en 4K cuando el proyecto o el soporte lo justifican.
Web, sala de ventas, pantalla grande y redes no necesitan el mismo archivo. Si necesitas 4K o formatos específicos, se plantea desde el principio.
¿Podéis preparar versiones para redes sociales?
Sí, planteándolo desde el inicio. Un vídeo principal y una pieza vertical no se consumen igual, así que no basta con recortar los laterales: hay que prever composición, ritmo y contenido.
En Nivel 3 preparamos cápsulas específicas en vertical, replanteando encuadres y montaje.
¿Incluís personas y vida en los vídeos?
Cuando ayudan a explicar a quién va dirigida la vivienda y cómo puede vivirse, sí.
La IA ha ampliado mucho las posibilidades de conseguir escenas naturales.
Pero llenar un vídeo de gente no lo hace más persuasivo. Cada persona debería ayudar al comprador correcto a reconocerse allí.
¿Hacéis postproducción o entregáis la animación 3D?
El vídeo final necesita montaje, ritmo, tratamiento de imagen y sonido. La animación 3D es materia prima, no el producto terminado.
Un recorrido técnicamente perfecto puede seguir siendo un vídeo aburrido.
¿Puedo elegir la música?
Podemos valorar referencias y preferencias, pero no la tratamos como una decisión aislada.
La banda sonora también está contando qué tipo de vida estamos vendiendo.
¿Podéis grabar con dron e insertar después el edificio?
Sí, con piloto profesional homologado y dentro del mismo proceso, sin coordinación externa. El proyecto en 3D se integra después sobre la grabación real.
Es uno de los recursos con más retorno cuando el entorno forma parte del valor: el mar, el paisaje, la cercanía a la playa, la relación con la ciudad.
Si la ubicación juega en contra, probablemente no sea el mejor momento para ponerse a volar.
¿Utilizáis Inteligencia Artificial?
Sí, cuando permite mejorar o ampliar lo que podemos producir. Ayuda especialmente a incorporar vida, movimiento y atmósferas que antes eran muy costosas.
La usamos como herramienta, no como sustituto de la dirección.
¿Entonces parte de mi trabajo lo hace una máquina?
Parte de las herramientas de la visualización siempre han sido automáticas: cálculo 3D, motores de render, edición y ahora IA.
Lo importante para ti no es qué botón interviene, sino quién decide qué debe representar la imagen y quién controla que lo represente bien.
La tecnología puede automatizar producción. No debería automatizar el criterio.
Con la IA se pueden hacer imágenes casi gratis. ¿Por qué debería pagaros?
Porque hacer una imagen empieza a ser barato y equivocarse de imagen sigue siendo caro.
Lo difícil no es producir:
es decidir qué vivienda enseñar,
qué vista ayuda a defender el precio,
qué argumento visual elimina una duda y
qué hará que el comprador piense «aquí me veo».
La IA abarata el botón. No sustituye el criterio.
¿Por qué no genero yo las imágenes con IA?
Puedes hacerlo, igual que puedes hacer fotografías con un teléfono.
La cuestión no es si la herramienta permite producir algo, sino si puedes mantener arquitectura, materiales, perspectivas, coherencia y una dirección comercial deliberada a lo largo de toda la promoción.
¿Puede la IA modificar la arquitectura real del proyecto?
Ese es justamente uno de los riesgos que hay que controlar.
Una imagen comercial no debería inventar características que el comprador vaya a recibir como reales.
Utilizamos estas herramientas bajo dirección y revisión. Persuadir no es enseñar algo que no vas a entregar.
¿Qué riesgos o limitaciones tiene la IA en visualización?
Sin dirección, produce imágenes genéricas que podrían ser de cualquier promoción.
Y consistencia es la palabra clave: mantener el mismo proyecto, los mismos materiales y el mismo criterio a lo largo de decenas de piezas.
Por eso en GAYARRE la IA siempre responde a un objetivo definido antes: el comprador, el tono del proyecto y el argumento que hay que transmitir.
¿Dónde puedo leer vuestra posición sobre la IA?
Puedes leer nuestra visión, nuestros valores y el enfoque sobre su uso en el Manifiesto de IA de G.
¿En qué formatos recibiré el trabajo?
Según las piezas contratadas y los soportes donde vayan a utilizarse. Web, redes, impresión, pantalla y publicidad pueden requerir archivos distintos.
Lo acordamos antes de la entrega para que recibas material realmente utilizable.
¿Puedo usar las imágenes en mi web y en publicidad?
Sí, donde quieras: web, portales, publicidad, presentaciones, sala de ventas o valla.
Con una condición: que aparezca la mención de autoría junto a la imagen o el vídeo. Con «Imagen: © GAYARRE» es suficiente.
Si necesitas aplicaciones concretas, soportes especiales o formatos adicionales, indícalo antes de producir.
¿Podemos publicar el trabajo con nuestra marca?
El proyecto es tuyo y puedes comunicarlo sin restricciones, manteniendo la mención de autoría.
Si te refieres a publicar trabajos de otros clientes nuestros, habría que estudiar el caso y contar con su visto bueno.
¿Entregáis los archivos 3D originales?
No. El encargo son las piezas finales contratadas, no la transferencia de nuestros archivos de producción: modelos, texturas y escenas.
Si tienes una necesidad especial de entrega, conviene plantearla antes de presupuestar.
¿Cómo empezamos?
Con una conversación sobre tu promoción, no con una lista de renders.
Nos cuentas qué vendes, dónde estás, cuál es tu calendario y qué problema necesitas resolver. A partir de ahí veremos si tiene sentido trabajar juntos.