Hoy, un promotor vino a verme, desesperado. Me habló de cómo había construido pisos contemporáneos y funcionales, pero no lograba venderlos a la velocidad deseada.
«Hice buenos edificios», decía,
«pero el mercado no me escucha. No es justo. Los compradores no ven el valor real de mi promoción. No sé qué hacer».
Esperé unos segundos y le pregunté:
—¿Por qué vienes a mí?
¿Por qué no pensaste en la visualización arquitectónica antes?
Titubeó:
—Juan… necesito tus renders. Tu animación. Tu magia.
—Magia, dices. Y sin embargo, ¿me llamaste antes de empezar? ¿Mostraste respeto por el poder de mis vídeos?
Ni siquiera me llamaste «Padrino de la Infografía».
El promotor entendió. Bajó la cabeza y murmuró:
—Por favor, Gayarre, ayúdame a vender.
Me rasqué la cara lentamente como Don Vito y le dije:
—Lo haré, pero recuerda: no es cuestión de magia, es cuestión de visión.
Algún día, quizá, te pediré un favor:
que hables de mis servicios a otro que necesite justicia visual. Hasta entonces, acepta esto como un regalo… y ve a vender esos pisos.
Porque en este negocio, la presentación no es opcional: es justicia.
¿Cómo presentas tú tus proyectos?