¿Sabes qué? Como no hemos trabajado antes, no me conoces y te cuesta arriesgar.
Sólo hay dos maneras de convencerte de que te conviene hacerlo:
Que te enseñe todos los testimonios que he ido recopilando todos estos años de clientes satisfechos,
o
que te envíe una propuesta y lo compruebes por ti mismo.
Pero no voy a utilizar ninguno de los dos. No lo necesito.
Si quieres que trabaje para ti, sólo tienes que decírmelo.
En una breve charla, los dos averiguaremos si puedo ayudarte.