Hace un año, un promotor se ahorró unos euros en renders y, sorpresa:
sigue cabreado por no vender como soñó.
La expresión «el chocolate del loro» tiene su origen en una anécdota popular de la España del siglo XIX, aunque su exactitud histórica es incierta.
La historia cuenta que en una familia de clase media, donde había que controlar los gastos, había un loro que era parte de la familia.
La solución a sus males no la vieron en bajar un poco su tremendo y caro nivel de vida, dejar de dar fiestas, o ser un poco más cuidadosos con sus gastos; sino en dejar a un loro que tenían sin el pequeño trozo de chocolate que le daban diariamente; lo que evidentemente no significó una mejora de su situación.
Yo lo sé pero tú también:
La repercusión de un render que te cuesta el triple tiende a cero en relación a lo que te juegas.
El día que entiendas que la inversión en renders de calidad es el chocolate del loro, tus ventas despegarán y no querrás otra cosa.
Ojo, no tiene por qué ser con nosotros.
De hecho, lo preferimos. No damos abasto.