Algo es caro cuando no vale lo que cuesta.
El mundo es enorme.
El mercado inmobiliario también.
Cuando estudié la carrera de Arquitectura en Cataluña, empecé viviendo en Tarrasa.
Si no la conoces, es una ciudad dormitorio de Barcelona. Espero que no se ofendan los egarenses.
Te hablo de hace más de 30 años. Sé que desde las olimpiadas del 92, la ciudad cambió pero, en esa época, Tarrasa era una mezcla extraña. La mayoría de sus habitantes eran trabajadores que convivían con un montón de estudiantes. En la ciudad había numerosas universidades y eso propiciaba la existencia de un ambiente universitario muy divertido. De hecho, allí es donde conocí a mi mujer.
Otro día te contaré la “anécdota” de cuando nos amenazaron de muerte.
A mitad de la carrera, junto con dos amigos, decidimos trasladarnos a vivir a Barcelona.
No queríamos desaprovechar la oportunidad de vivir durante unos años en la ciudad que por aquél entonces era la más cosmopolita de España.
Así lo hicimos. Lo que al principio sólo parecían ventajas: conciertos, cine, marcha, exposiciones, etc poco a poco se desvaneció. Cuando vives en una gran ciudad, el área en el que te mueves, se convierte en tu ciudad. En algo más limitado.
Si trabajas en el mundo inmobiliario ocurre algo parecido. Tu área de actuación te hace creer que el mundo inmobiliario se circunscribe a tu ámbito más cercano y no es así.
Cuando entiendes que hay vida más allá de tu círculo, entiendes y valoras todo con perspectiva.
En el mundo del render también ocurre.
Te sorprenderá pensar que haya gente que pague 5.000€ por una imagen o más de 100.000€ por un video.
Las empresas que pagan esas cantidades no pierden dinero. Es más, ganan mucho con esas inversiones.
En España, los promotores tienen mucha suerte. Somos uno de los países con el nivel más alto en cuanto a la visualización arquitectónica se refiere.
Las inmobiliarias como es lógico, aunque juegan con mucho margen, no están dispuestas a pagar los precios que se pagan por ejemplo en EE.UU.
Te digo esto para que valores las cosas con perspectiva. Que tienes la suerte de contar aquí con visualizadores de talla mundial y que no deberías exprimirles tanto.
Si les obligas a competir por precio o huirán a otros mercados o desaparecerán. He visto cómo ocurría esto durante 30 años.
No merece la pena cargarse ese talento. No te digo que seas una ONG. Sólo te pido un poco de responsabilidad en el sector y todos podremos ganar lo que nos merecemos.
Si quieres que colaboremos, sólo tenemos que hablar un rato.